Dulce noviembre
Dulce noviembre, en que quedé varado entre la belleza y la musa.
Entre el arpa y las disonancias de mi pecho, que se negaba a seguir el ritmo.
Dulce mes tan frío, en que mi aislamiento rompió el hueco en el piso y dio el gran salto
hacia la pérdida segura de la razón.
Un vestido rosa, unos zapaticos altos, y el cabello más peinado que haya visto en mi vida.
Colmaron de pasión otra vez el témpano constante de mi debilitado sentir.
Y ni ella, ni yo, supimos nunca quiénes éramos. Pero compartimos el ser amantes esa noche y
la siguiente. Hasta que despertónos de ese ideal, la justa separación.
Dulce noviembre en que la amargura se esparció por mi piel cual ceniza, mientras yo lloraba
viendo "Meet Joe Black" y ella sollozaba en los brazos de su novio; explicando el cómo no me
había amado la vez que me amó, más que a nadie, menos que a su primer amor.
Dulce mes tan cálido que ya no hiela en mí, no más. Mientras ella excusa a sí misma el no
poderme olvidar y yo me disculpo no poderle seguir.


